jueves, 17 de julio de 2014

BASE CAMP-CUMBRE STOK KANGRI-BASE CAMP. LADAKH

Los días de cumbre se sabe como y cuando empiezan pero es muy difícil predecir cómo y cúando acabarán. A las doce en punto despertarse. A las doce y media desayuno y a la 1 en marcha.
Acabo de preparar las cosas en la tienda comedor. Muy importante meter té en la botella con funda, mejor si hubiera sido un termo. Desayuno lo suficiente y me muestro interiormente optimista porque la noche no está tan mala: no llueve, no hay aire, no hace demasiado frío y el cielo está parcialmente despejado.
Los primeros pasos siempre son determinantes, te pones en el camino y empiezas a dar uno detrás de otro observando cuales son las reacciones del cuerpo. Aquí que no es una montaña demasiado alta, como un campo 2 de cualquiera de las grandes, todo ha de medirse para no pasarse de revoluciones por querer acabar demasiado pronto, ese puede ser uno de los problemas. El cuerpo perfecto y el ritmo óptimo, no hay ninguna molestia. Asombrado veo la montaña en plena noche como si fuese de día, el camino está sin nieve pero alrededor y hacia arriba empieza a hacerse notar; incluso la ruta presenta algunos neveros que hay que atravesar con cuidado por la profundidad de la huella. Me pregunto cuánto faltará para llegar al glaciar; la respuesta es sobre una hora de marcha lenta pero sin interrupciones. Justo antes de entrar primera pausa y conclusiones, el tiempo no será impedimento para poder subir pero la visibilidad no será buena por la niebla. La conclusión durante la aproximación del día anterior es buenísima; en esta montaña el único impedimento objetivo para subir es el exceso de viento que puede hacer la arista extremadamente peligrosa; hoy no se mueve ni una brizna.
De la gente que salió al menos una hora antes no hay ni rastro, a veces unas pequeñas luces en el cielo anuncian por donde andan y sobre todo lo mucho que falta para la cumbre.
El glaciar se cruza relativamente rápido, no más de media hora, en diagonal bajo la enorme pared que cierra el circo y en diagonal hacia la pared este del Kangri de Stok. No hay grietas, sólo una vez se salta el estrecho y profundo cauce de un canal de fusión.
Sigo bien, mido los pasos y trato de alejar de la mente la posibilidad de que llegué un mareo de los que no tienen remedio. Las piernas, la respiración, el cuerpo en general está perfecto, me encuentro fuertísimo.
El glaciar se acaba y empieza una pared de buena nieve que no supera en principio los 30 grados de inclinación; la marcha se hace más lenta pero sin pausas. Después de unos 20 minutos entre la salida del glaciar bordeando un cordón morrénico, pero ya en el desnivel de la pared hacia la arista, nos detenemos para reponer fuerzas. Noto debilidades: silencio, dudas, ¿falta de ilusión?...llevamos poco más de dos horas de ascenso.
Sin presionar nada deseó continuar hacia arriba. No hace demasiado frío, sigue sin soplar el viento y después de reiniciada la marcha se ven las primeras luces del día. Hace un buen rato que tengo bastante frío en algunos dedos: guantes y bastones, la combinación que siempre acaba con el mismo resultado. Me deshago de los bastones y meto las manos en los bolsillos de la chaqueta, al rato los dedos entran en calor después de notar bastante dolor en alguno de ellos.
La pendiente continúa ahora sobre los 45 grados y cada vez son menos los pasos que se dan para parar a descansar. Este ritmo no hace daño pero así la marcha es demasiado lenta para conseguir alcanzar la cumbre en un tiempo razonable. El cuerpo está bien, las piernas no acusan ni el más mínimo cansancio y no hay rastro del temido mareo que lleva torturando mi mente desde hace demasiado tiempo.
La luz del días e hace cada vez más intensa. Las cosas empiezan a verse de otra forma, como siempre que se empieza a escalar de noche. No hay ni rastro de la arista y por encima la inclinada pala de nieve da paso a una banda de rocas... Empiezo a subir a mi ritmo, no demasiado fuete pero sí bastante más rápido que hasta ahora. Las huellas de los crampones en una nieve bastante dura me marcan la ruta y en ningún momento necesito usar el GPS. La pendiente se suaviza al comenzar una larga diagonal por un terreno mixto de roca y nieve, primero hacia la gran pared que cierra el circo y luego en la dirección de la arista que debe llevar a la cumbre. No estoy seguro de cuanto falta y tampoco quiero mirarlo.
Un rato más y la nieve desaparece para dar paso a una banda de roca que veo desde abajo sin poder confirmar si es el inicio de la famosa arista. Al llegar a la parte superior veo que sí, que hacia el otro lado no hay nada más que un vacío muy grande. Una hilera de banderas de oración ayuda a corroborar que es un lugar especial. 
Espero durante un buen rato sin saber que hacer, no quiero parar demasiado en este lugar para que empiece a afectarme la altura, excepto un pequeño aturdimiento todo esta perfecto, ni el más mínimo problema. Durante toda la subida puedo ir bebiendo pequeños tragos sin la menor dificultad, tal vez la altura no es demasiado significativa o tal vez hay buena adaptación a esta altura. 
Decido ir para arriba sin esperar más, en mi cabeza está la cumbre. Consulto el GPS y veo que el punto que la señaliza no está más que a 540 m, me limito a alegrarme sin pensar que son 540 m de arista bastante comprometida en torno a los 6000 m de altura. El inicio es un corto filo de nieve helada lo bastante ancho como para no ser nada significativo, pienso que algo así no puede despertar tanta inquietud y me preparo para tramos con más dificultad. Se suceden pasos de roca y nieve con tremendos patios a uno de los lados, la niebla impide ver donde acaban pero es fácil suponer que lo hacen muy abajo. Llevo el piolet en la mano y voy solucionando el entresijo de pasos que se plantean, un invierno de mucha nieve compleja es lo que tiene, ahora no extraño nada y cada paso ya fue dado muchas veces antes. Voy encontrando huellas claras de crampones en la nieve y arañazos en la roca que me indican por donde ir. Pasa un rato, un rato más y otro más... No miro hacia arriba, además la niebla me impediría tener una perspectiva demasiado amplia de lo que falta. Creo que habría transcurrido como una hora cuando empiezo a preguntarme cuándo se acabará la arista, dónde estará la cumbre, me niego a mirar el GPS, siento que ya no puede faltar mucho. Una mancha negra en la blancura de la nieve indica que todavía queda otro resalte, otra esquina de la que salir por arriba. En un punto recuerdo haber pensado algo así como: ¡vaya broma!, de pronto hacia la izquierda nada y hacia la derecha una empinada rampa de nieve helada y un filo delgadísimo por un lado anuncian que sí, que se acabó, que estoy en el punto más alto del Kangri de Stok. El montón de banderas a la derecha del precipicio así lo confirma, ya lo había visto en las fotos. A falta de banderas yo llevo demasiadas cosas intangibles que dejar allí.
Es curioso, sentado en la nieve helada y rodeado por una niebla brillante y espesa tengo un punto de lucidez que me aproxima a la clarividencia, hubiera preferido no pensar con tanta claridad; allí arriba conmigo hay mucha gente, alguna ni siquiera sé si se merece estar allí a pesar de que las vistas no son demasiado buenas, supongo que si aparecen es porque se lo merecen. Tsewang sonríe, supongo que está tan contento como yo. Después de 5 minutos de reflexión fotos, muchas fotos de nosotros mismos en el filo fino al lado de las banderas, no hay mucho más que fotografiar; bueno, lo hay pero no saldrá en las fotos.
Debemos bajar antes de que la altura nos pegue con mayor crudeza, media hora allí es más que suficiente debido a la intensa niebla que impide gozar de las vistas. Nos bajamos, Tsewang grita un mantra incomprensible: me mira y traduce al inglés, -buena suerte para todos, sonríe y añade, -mucho cuidado en la bajada, vamos a hacerlo con mucho cuidado. Después de un rato de descenso pienso en lo complicado que será para los que vienen por detrás con todo lo que falta. En algunos momentos la niebla se va y permite contemplar impresionantes abismos. Desenfundo rápido la cámara y disparo buscando el aire bajo los pies, la niebla da poca tregua y el vértigo que produce ver todo ese vacío dura en el mejor de los casos unos cuantos segundos.
Voy concentrado en cada paso, ni quiero ni puedo equivocarme. Una fijación; salir cuanto antes y con la mayor seguridad posible de la arista. Debo abandonarla antes de que la altura empiece a hacerme sentir un malestar que sé que llegará complicando los pasos. Ningún cruce, ni con los míos ni con nadie, sólo Tsewang, la arista, la niebla y yo. Nos miramos con desconfianza pidiendo precaución en cada paso...
Rápido, limpio, mucho antes de lo que pensaba llegamos al filo de nieve que anuncia el final; la roca, las banderas de oración y fuera, estamos sobre la banda de rocas que hay sobre la inmensa pala de nieve que conduce al glaciar. Sé que pasó lo peor y me abandono al mínimo esfuerzo, incluso me concedo una pausa para descansar e intentar comer algo. Ya no me noto tan sobrado, molestias en el estómago, un ligero zumbido en los oídos y cansancio, ahora cada cosa, cada paso, cuesta lo doble... comparto un gel energético con Tsewang, sabor Coca Cola con un alto contenido de cafeína, ya los había probado pero aquí costó un mundo tragarlo.
El incierto "guía" de una cordada surrealista me anuncia que se cruzaron hace un rato con Juanjo y con Namgyal que iban hacia abajo después de haber abandonado en el inicio de la arista; buen esfuerzo y sabia decisión.
Varios zigzags por la banda de rocas y la enorme pala de nieve que conduce al glaciar se extiende hacia abajo; no me siento del todo bien porque no soy capaz de desear con fuerza tener las tablas de esquí para salir pronto de allí. Cada paso me hundo hasta los tobillos, a veces más, en una nieve tipo pescadería. Sé que costará salir de allí y siento una necesidad enorme de perder altura cuanto antes. 
La solución la aporta Tswang receloso de los que pueda pensar de su técnica, sin saberlo empieza a ramasear con el piolet bien cogido para controlar la velocidad con el regatón; en una pendiente que en tramos debe andar entre 40-45 grados de inclinación hay que prestar mucha atención para no acabar con un descenso descontrolado y peligroso. Se vuelve y sonríe al ver que yo estoy haciendo lo mismo, la nieve tipo pescadería hace que no se gane demasiada velocidad y por lo tanto el descenso es más cómo, rápido y seguro que hundirse a cada paso, como mínimo, hasta los tobillos. Con varias paradas para colocar bien la ropa e impedir que entre la nieve en menos de veinte minutos estamos en la pedrera que separa la pared del glaciar. Más sonrisas, algunos comentarios sobre la técnica del ramaseo y a atravesar el glaciar; ahora con la luz del día y la niebla que se fue en la parte baja se ven claramente las dimensiones de la pared de hielo que cierra el circo por el noroeste, calculo que tendrá sobre unos 500 m, es tremenda.
Hablamos poco, acumulamos pasos lentos, con la bondad que caracteriza a la gente de estas tierras Tswang me dice que pare cuando quiera, conocedor de que me muevo con lo justo; -una hora y estamos en el campo base, dice.
Con dos paradas más estamos en la rampa de tierra sobre el campo base, la misma en la que la mañana anterior veía a gente regresando de su intento al Stok Kangri machacados por sus sueños. Son poco más de las diez; -qué rápido, pienso. Creí que llevaría más. Con pasos indecisos entro en el campo base, estoy tranquilo y sólo pienso en comprobar si Manolo está en la tienda, por qué si no está ¿yo qué hago? No podría hacer nada con el hilo de fuerza que me queda. Por debajo del avance de la tienda compruebo que sus botas están allí y con unos golpes sobre la lona le anuncio que ya estoy de vuelta.
Unos cuantos pasos más y estoy sentado en la tienda comedor esperando por un té... entra Manolo y nos felicitamos... poco a poco todos van pasando por allí... algunas explicaciones de cómo fue y el cocinero que vuelve a lucirse con su dominio de la patata, si me hubiera preguntado hubiera pedido patatas fritas y Coca Cola; había las dos cosas.
El resto del día pasa lento buscando una recuperación que no llega hasta mediada la tarde cuando Manolo me saca de la ensoñación en la que me encuentro dentro del saco. A partir de aquí podría haber continuado hacia arriba de ser una montaña más alta, un campo base alto tiene recuperaciones más lentas pero aclimataciones más efectivas.

Varias veces intenté salirme del cuerpo pero es difícil convertirse en viajero aunque sólo sea durante unos segundos; noto bienestar, estoy contento, pero... sigue faltando el escalón que se rompió definitivamente hace un año. Se puede vivir así, las dudas quedaron en la arista de este Kangri de Stok donde el efecto mariposa, causado por unas manos blancas, pequeñas y temblorosas, dio su último coletazo por agotamiento.


En la cumbre del Stok Kangri (6.150 m) con Tsewang Gurmat Chomal

miércoles, 16 de julio de 2014

MANKARMO-STOK KANGRI BASE CAMP

Realmente tiene poca historia. Levantarse al romper el día como de costumbre e iniciar el ascenso por una enorme cuenca glaciar abandonada hasta la parte alta de un conjunto de morrenas activas.
Cambio notorio de tiempo e incertidumbre son las dos cosas que marcan esta jornada corta.
Me está costando asimilar la idea de ir a dormir por primera vez a 5.000 m, acuso el golpe del paso de Kongmaru La. Subo despacio y temeroso bajo la mirada del Stok Kangri (6.123 m) y del Shuku Kangri (6.003 m); el primero preside toda la subida, nuestro objetivo deja verse entre jirones de niebla a media que avanza la suvida.
No quiero pero salpicaduras de lluvia en las piedras llevan anunciando lluvia durante un rato; disimulo para no verlas y que ellas no me vean a mi. Después de días de calor y cielos despejados llega la lluvia, primero como no queriendo y luego decidida a mojarlo todo en forma de tormenta que incluso trae granizo.
La llegada al CB la hacemos bajo un buena buena manta de agua y corriendo para refugiarnos en el bar del lugar que no podía faltar; entrar en él por un momento permite que me olvide de que el único día que no podía cambiar el tiempo cambió y de manera radical. Me obligo a pensar en la posibilidad de hacer un intento de cumbre aún con malas condiciones meteorológicas; unilateralmente decido que es posible y resulta tranquilizador.
El camino hacia la cima parece estar claro, incluso hay gente bajando a nuestra llegada al CB sobre las 12:00. Experimento una sensación muy parecida a la que recuerdo en Plaza de Mulas al ver deslizarse a la gente por la rampa de tierra por encima del campamento, algunos con pasos muy vacilantes, imprecisos, dolorosos... igual que si vinieran del más allá. ¿Vienen? Normalmente estas experiencias suelen tener algo de salirse y regresar.
El montaje del campamento por parte de nuestro equipó resulta en estas condiciones muy penoso. Entre la gente que vamos allí para intentar subir se habla de posibilidades, de cuándo, de aclimatación...
Será esta misma noche, al cambiar el día, sin importar demasiado el tiempo que haga... después ya se verá.
El resto de la jornada pasa dentro de una incertidumbre de nubes que vienen y van dejando lluvias casi constantes y un resquemor por la gracia del destino.
Casi sin darme cuenta preparo la mochila con todo lo necesario para el intento de una montaña por la que hay que pasar, lejos de soberbias y falsas motivaciones; habrá que intentarlo por el mismo motivo que se intentaron otras cumbres. Quizás por el simple placer de caminar hacia arriba, bajar y contarlo con cuidado.
En la mochila: pantalón corta viento, crampones, bastones, piolet, gafas de ventisca, guantes fuertes, guantes finos, pañuelos cuello y cara, pasamontañas fuerte, bolsa botiquín y apaños, dos sobres de gel energético, gafas ligeras. Dos litros de agua en el depósito interior y un litro de te en la botella, pensando en lo reconstituyente que resultó en el nevado por el que había que pasar...
Despertarse a las 00:00 h, desayunar a la 00:30 h y salir para arriba a la 1:00 h; ese es el plan. El track está en el GPS...

martes, 15 de julio de 2014

C.B. STOK LA PASS-STOK LA PASS-MANKARMO

Las noches no son tan buenas como debieran, tal vez demasiadas horas en el saco y demasiada cafeína.
El inicio de la jornada es una fuerte pendiente que acaba con un zig zag bajo el paso de Stok (4.900 m); dos horas y algo son más que suficientes para salvar los 700 m de desnivel. Allí detenidos durante una hora gozamos de unas vistas espectaculares sobre todos los valles por los que transitamos ayer, incluidos el paso de Ganda y las montañas de Zanskar a lo lejos.
Lo anunciado se cumple, sube, baja, sube, baja, sube... Pero nadie acertó a decirnos que el camino hasta Mankarmo es espectacular; el más espectacular, incluso más espectacular que el de la jornada de ayer. La aclimatación parece buena y da para andar por estas alturas holgadamente.
A nuestra izquierda el grandioso valle del Indo y a la derecha los picos nevados de los Kangri de esta zona. Lamentablemente no acertamos a identificar cuál es el Kangri de Stok. La bajada hasta el nuevo valle se va haciendo por una capa de sedimentos blandos entre diques espectaculares de materiales más duros. El río que baja por la zona de Mankarmo es magnífico por sus dimensiones y por los materiales que lo rodean. En el punto por el que aparecemos en él es la confluencia de dos valles enormes formando en el centro una monumental plaza de proporciones descomunales.
A las 14 h, la jornada se había acabado con tiempo para haber disfrutado de los paisajes más espectaculares, para descansar y ocuparse del cuerpo durante toda la tarde.
Esta noche y sobre todo la llegada mañana al campo desde el que se va a la cumbre será determinante. No puedo hacer suposiciones porque no veo la ruta de subida ni la montaña.
Al lado de las tiendas en el campo de Mankarmo encuentro fósiles que son testigos del choque del subcontinente indio contra el Tíbet; me llevaré de recuerdo uno pequeño que contiene una concha de bivalvo casi entera que encuentro en un pequeño cono de deyección que contiene calizas.

lunes, 14 de julio de 2014

SHINGO-GANDA LA-RUMBAK-C.B. STOK LA

Campo alto de Shingo, no pueblo. Campo base de Stok La, no pueblo.
Por ahora la jornada más espectacular del trekking, sin duda y con diferencia.
Se abandona el campo en un balcón privilegiado del valle sobre Shingo para iniciar un ascenso entretenido de algo más de dos horas al paso de Ganda La (4.878 m). Es bastante más bajo que Kongmaru La (5.250 m) y por lo tanto lastima mucho menos. Fue todo un espectáculo ver cruzar por allí un enorme rebaño de cabras y ovejas al mismo tiempo que los caballos que transportan nuestro equipo. Al SW se ve algo que podrían ser las estribaciones del Karakorum, desde luego una buena cuerda de montañas nevadas, también las montañas de Zanskar mucho más cerca.
En cuanto se empieza la bajada hacia el norte empieza a verse la arista nevada del Kangri de Stok, al principio no lo reconocemos pero es él mostrando su cara más inaccesible. Además se abre un valle que es un auténtico espectáculo, inmenso, verde y lleno de vida; no apetece bajar tanto pero se hace impresionante por la espectacularidad de la bajada. En algún momento pienso que estoy en un documental, incluso con su propia banda sonora incorporada por el cencerro de los caballos y las canciones de nuestro arriero.
Después de un buen rato descendiendo por un enorme valle, el más grande de los vistos hasta ahora, nos desviamos a la derecha para no acabar en el río Indo. La entrada del valle de Rumbak deja a uno sin palabras. Acampamos a algo más de una hora de la aldea más grande de las vistas, en el lugar que se utiliza como campo basé para hacer el paso de Stok La. No dormiremos muy altos pero es lo que hay, una impresionante vista de todo el valle de Rumbak.

domingo, 13 de julio de 2014

SKIU-SHINGO-LADAKH

Como era de esperar fue una noche de mucho calor.
El principio de la jornada transcurre por una garganta estrecha sin demasiado atractivo. Vamos ganando metros poco a poco sin detenernos a realizar fotografías por falta de motivo. La vista clavada en la tierra del suelo y los pensamientos en busca de la incógnita de como resultará la altura en esta segunda y definitiva acometida.
A medida que avanza la mañana el valle se va abriendo y la garganta empieza a ser interesante al atravesar una zona de conglomerados. A lo lejos, mucho antes de lo esperado se divisa la aldea de Shingo. También está prácticamente vacía, sus habitantes están en Leh con el Dalai Lama. Pausa no demasiado agradecida por el calor abrasador y continuamos subiendo en contra de lo que teníamos pensado para el día de hoy; no está mal, pasaremos la noche a 4300 m, recortándole a la dura jornada de mañana una hora agradecida.
El campo es inmejorable y puede verse el paso que habremos de hacer mañana.
Desde aquí atardecer de los que invitan a reflexionar: "Si vuelvo la vista atrás, estoy perdido".

sábado, 12 de julio de 2014

MARKHA-SKIU. LADAKH

Cuesta despedirse de un emplazamiento tan confortable para un campo.
Nos enfrentamos a una jornada menos larga que la anterior pero también larga y con mucho calor porque ya andamos por una zona baja.
Un valle enorme por el que circula el río Nymaling que hay que cruzar poco después de abandonar el campo en una zona en la que ya no es lo mismo que el día anterior; es profundo y con mucha corriente lo que obliga a no tomárselo a broma. Con cada estrechamiento se renueva el paisaje y me preguntó que sorpresa nos ofrecerá, alguna de ella fue sorprendente, de una belleza rara por lo torturado de los materiales que componen el paisaje.
En las horas centrales del día nos cruzamos con más gente de lo habitual.
El valle se cierra cada vez más y de pronto nos encontramos en un campo que me parece destartalado y poco acogedor en comparación con el anterior. Las aldeas y monasterios a nuestro paso están circunstancialmente abandonados, todos sus habitantes están en el Kalachakra.
El resto de la tarde, esperando la luna, transcurre con tranquilidad con la realización de las tareas habituales. Volvemos a meternos en un río de aguas sucias pero que deja el cuerpo estabilizado.
Una preocupación por la poca altura a la que estamos; recupera el sofocón pero tal vez no contribuya demasiado a alcanzar el objetivo. Esta noche alcanzamos el punto más bajo del trekking 3400 m. a la espera de lo que vendrá.

viernes, 11 de julio de 2014

NYMALING-HANKAR-MARKHA. LADAKH

Despertar tan arriba causa un terrible mal estar cuando no se está lo suficiente aclimatado. El sitio, Nymaling, no defraudaría a nadie pero me levanto con una torrija importante. Salgo de la tienda y como siempre las cosas se ven de otra manera, en resumen fue una noche de sueños raros y bastante desconcierto por la respuesta inicial a la altura.
Como puedo trato de desayunar, cosa que consigo a medias pero supongo que valdrá para iniciar el descenso en busca del valle de Markha. Jornada larga en continuo descenso. Al principio es un sendero que baja por el valle bordeando la mole del Kang Yatze. No se pierde altura rápido por lo que la mejoría fue lenta. Una vez que se abandona el valle de formación glaciar se entra en los dominios del río Nymaling, al principio pequeño y cada vez más ancho y difícil de cruzar; en algún momento hay que descalzarse para cruzarlo con una corriente que parece menos de lo que es en realidad.
El calor extremo del fondo del valle por el que circula toda la ruta endurece la ya de por sí larga jornada. Se suceden aldeas imposibles y paisajes difíciles de definir: extrema aridez, formas nuevas sin desgastar, variedad de materiales y de colores, grandeza...
Entramos en la aldea de Markha y tengo una sensación parecida al momento de entrar en Namche Bazar, salvadas las diferencias. El lugar en donde se suelen montar los campamentos está al lado del río, es cómodo, verde, con dos pozos y a la sombra. Desde un principio supe que se estaría bien allí. Recelo por la pérdida de altura pero es lo que el cuerpo necesita para recuperarse del inesperado revés del paso de Kongmaru.
En este campo nos encontramos con la pareja de vigueses con los que habíamos coincidido en Leh; están haciendo un recorrido parecido pero en sentido opuesto. Curiosamente viajaron a Ladakh para asistir a varias jornadas del Kalachacra y aprovechan para conocer estas increíbles montañas. Seguro que volveremos a coincidir en algún camino.

jueves, 10 de julio de 2014

CHUKIRMO-KONGMARU LA-NYMALING. LADAKH

No consulto la hoja de ruta, es una buena costumbre.
Como todos los días la jornada empieza a las seis de la mañana con un té en la tienda. Creo que estoy un poco impaciente por enfrentarme al primer paso alto del trekking.
Ascendemos por el valle del río Sang Sumdo que nace en las alturas de tres fuentes distintas. Esta aridez extrema tiene algo de cautivadora, a cada paso me parece si entender demasiado, una enorme lección de geología.
La ascensión al paso se hace, después de abandonar el río, por una cara suave al principio y bastante empinada al final con interminables quiebros.
Kongmaru La +/- 5200 m. me pegó con toda su dureza. Justo arriba empiezo a notar sensaciones completamente olvidadas, estoy bastante desconcertado. Surrealista, parece que hay más gente conmigo; llegan los caballos que transportan nuestro equipo, nada... estoy desconcertado.
Decidimos descender a comer bajo el collado, hacia el valle de Nimaling con la inmejorable vista del Kang Yantze, pico de 6400 m. Frío, sueño, dolor de cabeza, aturdimiento, falta de apetito, catarro de nariz; casi todo el muestrario de síntomas del mal leve de montaña.
Superado el trámite de una comida que no pasará a la historia con un chapati que da vueltas en la boca, pronto se avista el río Nymaling corriendo tranquilo por el centro del valle. El campo se instala a su lado, próximo a una enorme morrena lateral del glaricar del Kang Yantze. El mejor resumen que puede hacerse de este rincón es, fluye la vida: cabras, dzos, vacas, burros enanos, marmotas... como en los documentales de la tele.
Por lo demás choco de frente contra un malestar que supero pensando en aquel: -no se abandone, que repito metalmente cuando vienen mal dadas. Además... estoy acatarrado y sacuden mi cabeza un montón de pensamientos negativos. Poco a poco hombre, mucha altura en sólo dos días para acabar durmiendo a 4800 m casi sin previo aviso no permite una recuperación que te haga sentir bien pronto.

miércoles, 9 de julio de 2014

SANG SUMDO-CHUKIRMO. LADAKH

La jornada empieza a las 6:30 h. Cuando sales de la tienda en un sitio como el campo de Sang Sumdo se recuerda porque queríamos volver una y otra vez a despertar en el monte, aquí mucho más.
La noche pasó lenta con continuas salidas de la tienda para eliminar la cantidad de líquido ingerido durante el día. Otras veces esta hidratación que puede parecer exagerada dio buenos resultados, esperemos que ahí también. La luna, la misma luna de la que tanto hablamos lo ilumina todo; es facinante salir a la noche y encontrarse con tremendo espectáculo.
Ascendiendo por el valle del río Sang Sumdo, paisaje árido entre montañas peladas de arenisca casi granate. Cada vez el valle va cerrándose más y ganando en interés; impresionantes los pináculos producidos por la erosión diferencial: un bloque pequeño o grande de conglomerado compacta y protege todo el material que tiene debajo y queda, una vez que se erosiona la tierra que lo rodea, un cilindro más o menos del mismo grosor de la piedra que lo corona. A la tarde pude entrar en uno de estos bosques e incluso fotografiar la génesis del fenómeno orogénico en un par de casos al lado del camino.
Invertimos algo menos de cuatro horas en llegar al campo 2, el resto de la jornada con mucha tranquilidad incluso con apetecible baño en el río que supongo será el último en muchos días. La situación a 4150 m para dormir sigue completando el proceso de aclimatación e invita a no moverse demasiado para empezar a ahorrar. No tengo ninguna molestia y desapareció la diarrea de Leh.

martes, 8 de julio de 2014

LEH-HEMIS-SANG SUMDO. LADAKH

Empieza la acción.
Salimos de Leh temprano con la carretera atestada de gente que acude a otra jornada del Kalachakra. Remontamos el valle del río Indo para acercarnos al punto de inicio del comienzo del trekking y aproximación al campo base del Stok Kangri. De camino pasaremos la mañana en el Hemis Teseschu Festival, en el monasterio de Hemis... que resulta ser según el panel de la entrada, el más antiguo de los monasterios de Ladakh.
No defraduda, concentrado en algo más de dos horas asistimos a representaciones, rezos, etc; como siempre se había disfrutado en pequeñas dosis, aquí a lo grande y con todo lujo de detalles.
Una jornada más la tierra del cielo no defrada; me siento en paz, incluso puedo pensar en determinadas cosas sin que hagan sangre.
A media mañana continuamos río arriba para dirigirnos al primer campamento del recorrido en el lugar de Sang Sumdo; se llega a él por una carretera sin asfaltar que discurre por un valle angosto encerrado entre montañas sin vegetación. El valle que penetra hacia las montañas se aparta a la izquierda del valle del Indo.
Por la tarde, temprano, salimos para recorrer una arista sin mayores complicaciones que nos lleva has 4050 m, primer pico de altura de la aproximación. Todo fue bien y salvo un intranscendente dolor de pies por la inactividade, ninguna molestia.
A partir de ahora hay que acostumbrarse cuanto antes a un ritmo de vida y horarios distintos.
El equipo lo forman: nosotros tres, un cocinero, un guía, un ayundante y un "horseman" encargado de siete caballos que transportarán todo lo que necesitaremos en la expedición.
Una luna casi mediada será testigo de la primera noche en la montaña. Cabría decir muchas cosas, claro que cabría...

domingo, 6 de julio de 2014

DALAI LAMA, KALACHAKRA 2014. LEH. LADAKH


Despierto de un sueño y me veo con una credencial colgada del cuello en un lugar bajo una enorme lona verde rodeado de muchos miles de personas que escuchan con atención el discurso del Dalai Lama. Nos dirigimos por un estrecho pasillo formado por dos larguísimas cuerdas hasta el lugar reservado para los extranjeros. Al llegar a la mitad de este pasillo delimitado por cansados rostros humanos me detengo a mirar hacia la derecha y lo veo a una distancia aproximada de 30 metros. A mi cabeza viene rápido la imagen del alpinista austríaco Heinrrich Harrer... es el hombre y está allí, Kundun.No entiendo lo que dice pero comprendo enseguida porque puede cautivarnos a todos con su expresión. Intento hacer una fotografía pero soy demasiado lento y estoy lo bastante alelado para darle tiempo a una voluntaria a llamarme la atención por estar parado allí en medio (con cara de tonto). Mientras camino lentamente concentro todas mis energías en tratar de reconocer la situación que estoy viviendo. Pasa media hora y decido que sí, que es verdad, que ese hombre que habla en tibetano es su Santidad el Dalai Lama, Kundun. Supongo que cuando regrese volveré a ver la película de Scorsese.
Después de sus explicaciones la gente se pone en pie y empieza a abandonar el enorme recinto. Arrastrado por una marea humana recorro en sentido inverso el pasillo que me llevó hasta donde estaba; el lugar reservado para los extranjeros. Cuando me pareció que todo había acabado estaba lejos de saber que el momentazo no había llegado... sentado en el típico trono como los vistos en cientos de monasterios de toda la órbita budista el Dalai inicia la salmodia que sumerge en una catarsis colectiva a todos los que estamos allí, a todos; los que entienden lo que dice el mantra y los que no. Difícil de explicar. Concede tranquilidad.



Ah, el juego continúa. Tres noches a 3500, con un pico de 3800, debe ser suficiente para atravesar un collado a más de 5.000 metros dentro de dos días. ¿Será suficiente? Hoy se vio desde lejos el Stok Kangri entre sus hermanos y con la cumbre tapada por la niebla. Parece que tiene mucha nieve.