Las noches no son tan buenas
como debieran, tal vez demasiadas horas en el saco y demasiada cafeína.
El
inicio de la jornada es una fuerte pendiente que acaba con un zig zag bajo el
paso de Stok (4.900 m); dos horas y algo son más que suficientes para salvar los 700 m de
desnivel. Allí detenidos durante una hora gozamos de unas vistas espectaculares
sobre todos los valles por los que transitamos ayer, incluidos el paso de Ganda
y las montañas de Zanskar a lo lejos.
Lo anunciado se cumple, sube, baja,
sube, baja, sube... Pero nadie acertó a decirnos que el camino hasta Mankarmo es
espectacular; el más espectacular, incluso más espectacular que el de la jornada
de ayer. La aclimatación parece buena y da para andar por estas alturas
holgadamente.
A nuestra izquierda el grandioso valle del Indo y a la derecha
los picos nevados de los Kangri de esta zona. Lamentablemente no acertamos a
identificar cuál es el Kangri de Stok. La bajada hasta el nuevo valle se va
haciendo por una capa de sedimentos blandos entre diques espectaculares de
materiales más duros. El río que baja por la zona de Mankarmo es magnífico por sus dimensiones y por los materiales que lo rodean. En el punto por el que
aparecemos en él es la confluencia de dos valles enormes formando en el centro
una monumental plaza de proporciones descomunales.
A las 14 h, la jornada se
había acabado con tiempo para haber disfrutado de los paisajes más
espectaculares, para descansar y ocuparse del cuerpo durante toda la
tarde.
Esta noche y sobre todo la llegada mañana al campo desde el que se va
a la cumbre será determinante. No puedo hacer suposiciones porque no veo la ruta
de subida ni la montaña.
Al lado de las tiendas en el campo de Mankarmo
encuentro fósiles que son testigos del choque del subcontinente indio contra el
Tíbet; me llevaré de recuerdo uno pequeño que contiene una concha de bivalvo casi
entera que encuentro en un pequeño cono de deyección que contiene calizas.
martes, 15 de julio de 2014
lunes, 14 de julio de 2014
SHINGO-GANDA LA-RUMBAK-C.B. STOK LA. LADAKH
Campo alto de Shingo, no
pueblo. Campo base de Stok La, no pueblo.
Por ahora la jornada más espectacular del trekking, sin duda y con diferencia.
Se abandona el campo en un balcón privilegiado del valle sobre Shingo para iniciar un ascenso entretenido de algo más de dos horas al paso de Ganda La (4.878 m). Es bastante más bajo que Kongmaru La (5.250 m) y por lo tanto lastima mucho menos. Fue todo un espectáculo ver cruzar por allí un enorme rebaño de cabras y ovejas al mismo tiempo que los caballos que transportan nuestro equipo. Al SW se ve algo que podrían ser las estribaciones del Karakorum, desde luego una buena cuerda de montañas nevadas, también las montañas de Zanskar mucho más cerca.
En cuanto se empieza la bajada hacia el norte comienza a verse la arista nevada del Kangri de Stok, al principio no lo reconocemos pero es él mostrando su cara más inaccesible. Además se abre un valle que es un auténtico espectáculo, inmenso, verde y lleno de vida; no apetece bajar tanto pero se hace impresionante por la espectacularidad de la bajada. En algún momento pienso que estoy en un documental, incluso con su propia banda sonora incorporada por el cencerro de los caballos y las canciones de nuestro arriero.
Después de un buen rato descendiendo por un enorme valle, el más grande de los vistos hasta ahora, nos desviamos a la derecha para no acabar en el río Indo. La entrada del valle de Rumbak deja a uno sin palabras. Acampamos a algo más de una hora de la aldea más grande de las vistas, en el lugar que se utiliza como campo basé para hacer el paso de Stok La. No dormiremos muy altos pero es lo que hay, una impresionante vista de todo el valle de Rumbak.
Por ahora la jornada más espectacular del trekking, sin duda y con diferencia.
Se abandona el campo en un balcón privilegiado del valle sobre Shingo para iniciar un ascenso entretenido de algo más de dos horas al paso de Ganda La (4.878 m). Es bastante más bajo que Kongmaru La (5.250 m) y por lo tanto lastima mucho menos. Fue todo un espectáculo ver cruzar por allí un enorme rebaño de cabras y ovejas al mismo tiempo que los caballos que transportan nuestro equipo. Al SW se ve algo que podrían ser las estribaciones del Karakorum, desde luego una buena cuerda de montañas nevadas, también las montañas de Zanskar mucho más cerca.
En cuanto se empieza la bajada hacia el norte comienza a verse la arista nevada del Kangri de Stok, al principio no lo reconocemos pero es él mostrando su cara más inaccesible. Además se abre un valle que es un auténtico espectáculo, inmenso, verde y lleno de vida; no apetece bajar tanto pero se hace impresionante por la espectacularidad de la bajada. En algún momento pienso que estoy en un documental, incluso con su propia banda sonora incorporada por el cencerro de los caballos y las canciones de nuestro arriero.
Después de un buen rato descendiendo por un enorme valle, el más grande de los vistos hasta ahora, nos desviamos a la derecha para no acabar en el río Indo. La entrada del valle de Rumbak deja a uno sin palabras. Acampamos a algo más de una hora de la aldea más grande de las vistas, en el lugar que se utiliza como campo basé para hacer el paso de Stok La. No dormiremos muy altos pero es lo que hay, una impresionante vista de todo el valle de Rumbak.
domingo, 13 de julio de 2014
SKIU-SHINGO. LADAKH
Como era de esperar fue una noche de
mucho calor.
El principio de la jornada transcurre por una garganta estrecha sin demasiado atractivo. Vamos ganando metros poco a poco sin detenernos a realizar fotografías por falta de motivo. La vista clavada en la tierra del suelo y los pensamientos en busca de la incógnita de como resultará la altura en esta segunda y definitiva acometida.
A medida que avanza la mañana el valle se va abriendo y la garganta empieza a ser interesante al atravesar una zona de conglomerados. A lo lejos, mucho antes de lo esperado se divisa la aldea de Shingo. También está prácticamente vacía, sus habitantes están en Leh con el Dalai Lama. Pausa no demasiado agradecida por el calor abrasador y continuamos subiendo en contra de lo que teníamos pensado para el día de hoy; no está mal, pasaremos la noche a 4300 m, recortándole a la dura jornada de mañana una hora.
El campo es inmejorable y puede verse el paso que habremos de hacer mañana.
Desde aquí atardecer de los que invitan a reflexionar: "Si vuelvo la vista atrás, estoy perdido".
El principio de la jornada transcurre por una garganta estrecha sin demasiado atractivo. Vamos ganando metros poco a poco sin detenernos a realizar fotografías por falta de motivo. La vista clavada en la tierra del suelo y los pensamientos en busca de la incógnita de como resultará la altura en esta segunda y definitiva acometida.
A medida que avanza la mañana el valle se va abriendo y la garganta empieza a ser interesante al atravesar una zona de conglomerados. A lo lejos, mucho antes de lo esperado se divisa la aldea de Shingo. También está prácticamente vacía, sus habitantes están en Leh con el Dalai Lama. Pausa no demasiado agradecida por el calor abrasador y continuamos subiendo en contra de lo que teníamos pensado para el día de hoy; no está mal, pasaremos la noche a 4300 m, recortándole a la dura jornada de mañana una hora.
El campo es inmejorable y puede verse el paso que habremos de hacer mañana.
Desde aquí atardecer de los que invitan a reflexionar: "Si vuelvo la vista atrás, estoy perdido".
sábado, 12 de julio de 2014
MARKHA-SKIU. LADAKH
Cuesta despedirse de un emplazamiento tan
confortable para un campo.
Nos enfrentamos a una jornada menos larga que la anterior pero también larga y con mucho calor porque ya andamos por una zona baja.
Un valle enorme por el que circula el río Nymaling que hay que cruzar poco después de abandonar el campo en una zona en la que ya no es lo mismo que el día anterior; es profundo y con mucha corriente lo que obliga a no tomárselo a broma. Con cada estrechamiento se renueva el paisaje y me pregunto que sorpresa nos ofrecerá, alguna de ella fue sorprendente, de una belleza rara por lo torturado de los materiales que componen el paisaje.
En las horas centrales del día nos cruzamos con más gente de lo habitual.
El valle se cierra cada vez más y de pronto nos encontramos en un campo que me parece destartalado y poco acogedor en comparación con el anterior. Las aldeas y monasterios a nuestro paso están circunstancialmente abandonados, todos sus habitantes están en el Kalachakra.
El resto de la tarde, esperando la luna, transcurre con tranquilidad con la realización de las tareas habituales. Volvemos a meternos en un río de aguas sucias pero que deja el cuerpo estabilizado.
Una preocupación por la poca altura a la que estamos; recupera el sofocón pero tal vez no contribuya demasiado a lograr el objetivo. Esta noche alcanzamos el punto más bajo del trekking 3.400 m. a la espera de lo que vendrá.
Nos enfrentamos a una jornada menos larga que la anterior pero también larga y con mucho calor porque ya andamos por una zona baja.
Un valle enorme por el que circula el río Nymaling que hay que cruzar poco después de abandonar el campo en una zona en la que ya no es lo mismo que el día anterior; es profundo y con mucha corriente lo que obliga a no tomárselo a broma. Con cada estrechamiento se renueva el paisaje y me pregunto que sorpresa nos ofrecerá, alguna de ella fue sorprendente, de una belleza rara por lo torturado de los materiales que componen el paisaje.
En las horas centrales del día nos cruzamos con más gente de lo habitual.
El valle se cierra cada vez más y de pronto nos encontramos en un campo que me parece destartalado y poco acogedor en comparación con el anterior. Las aldeas y monasterios a nuestro paso están circunstancialmente abandonados, todos sus habitantes están en el Kalachakra.
El resto de la tarde, esperando la luna, transcurre con tranquilidad con la realización de las tareas habituales. Volvemos a meternos en un río de aguas sucias pero que deja el cuerpo estabilizado.
Una preocupación por la poca altura a la que estamos; recupera el sofocón pero tal vez no contribuya demasiado a lograr el objetivo. Esta noche alcanzamos el punto más bajo del trekking 3.400 m. a la espera de lo que vendrá.
viernes, 11 de julio de 2014
NYMALING-HANKAR-MARKHA. LADAKH
Despertar tan arriba causa un
terrible mal estar cuando no se está lo suficiente aclimatado. El sitio,
Nymaling, no defraudaría a nadie pero me levanto con una torrija importante.
Salgo de la tienda y como siempre las cosas se ven de otra manera, en resumen
fue una noche de sueños raros y bastante desconcierto por la respuesta inicial a la altura.
Como puedo trato de desayunar, cosa que consigo a medias pero supongo que valdrá para iniciar el descenso en busca del valle de Markha. Jornada larga en continuo descenso. Al principio es un sendero que baja por el valle bordeando la mole del Kang Yatze. No se pierde altura rápido por lo que la mejoría fue lenta. Una vez que se abandona el valle de formación glaciar se entra en los dominios del río Nymaling, al principio pequeño y cada vez más ancho y difícil de cruzar; en algún momento hay que descalzarse para cruzarlo con una corriente que parece menos de lo que es en realidad.
El calor extremo del fondo del valle por el que circula toda la ruta endurece la ya de por sí larga jornada. Se suceden aldeas imposibles y paisajes difíciles de definir: extrema aridez, formas nuevas sin desgastar, variedad de materiales y de colores, grandeza...
Entramos en
la aldea de Markha y tengo una sensación parecida al momento de entrar en Namche
Bazar, salvadas las diferencias. El lugar en donde se suelen montar los
campamentos está al lado del río, es cómodo, verde, con dos pozos y a la sombra.
Desde un principio supe que se estaría bien allí. Recelo por la pérdida de
altura pero es lo que el cuerpo necesita para recuperarse del inesperado revés
del paso de Kongmaru.
En este campo nos encontramos con la pareja de vigueses con los que habíamos coincidido en Leh; están haciendo un recorrido parecido pero en sentido opuesto. Curiosamente viajaron a Ladakh para asistir a varias jornadas del Kalachacra y aprovechan para conocer estas increíbles montañas. Seguro que volveremos a coincidir en algún camino.
Como puedo trato de desayunar, cosa que consigo a medias pero supongo que valdrá para iniciar el descenso en busca del valle de Markha. Jornada larga en continuo descenso. Al principio es un sendero que baja por el valle bordeando la mole del Kang Yatze. No se pierde altura rápido por lo que la mejoría fue lenta. Una vez que se abandona el valle de formación glaciar se entra en los dominios del río Nymaling, al principio pequeño y cada vez más ancho y difícil de cruzar; en algún momento hay que descalzarse para cruzarlo con una corriente que parece menos de lo que es en realidad.
El calor extremo del fondo del valle por el que circula toda la ruta endurece la ya de por sí larga jornada. Se suceden aldeas imposibles y paisajes difíciles de definir: extrema aridez, formas nuevas sin desgastar, variedad de materiales y de colores, grandeza...
| Sorprendente aldea de Hankar en el increíble valle de Markha |
En este campo nos encontramos con la pareja de vigueses con los que habíamos coincidido en Leh; están haciendo un recorrido parecido pero en sentido opuesto. Curiosamente viajaron a Ladakh para asistir a varias jornadas del Kalachacra y aprovechan para conocer estas increíbles montañas. Seguro que volveremos a coincidir en algún camino.
| Luna sobre la aldea de Markha. Ladakh |
| Luz de luna en el camp site de Markha. Ladakh |
jueves, 10 de julio de 2014
CHUKIRMO-KONGMARU LA-NYMALING. LADAKH
No consulto la hoja de
ruta, es una buena costumbre.
Como todos los días la jornada empieza a las seis de la mañana con un té en la tienda. Creo que estoy un poco impaciente por enfrentarme al primer paso alto del trekking.
Ascendemos por el valle del río Sang Sumdo que nace en las alturas de tres fuentes distintas. Esta aridez extrema tiene algo de cautivadora, a cada paso me parece si entender demasiado, una enorme lección de geología.
La ascensión al paso se hace, después de abandonar el río, por una cara suave al principio y bastante empinada al final con interminables quiebros.
Kongmaru La +/- 5200 m. me pegó con toda su dureza. Justo arriba empiezo a notar sensaciones completamente olvidadas, estoy bastante desconcertado. Surrealista, parece que hay más gente conmigo; llegan los caballos que transportan nuestro equipo, nada... estoy desconcertado.
Decidimos descender a comer bajo el collado, hacia el valle de Nimaling con la inmejorable vista del Kang Yantze, pico de 6400 m. Frío, sueño, dolor de cabeza, aturdimiento, falta de apetito, catarro de nariz; casi todo el muestrario de síntomas del mal leve de montaña.
Superado el trámite de una comida que no pasará a la historia con un chapati que da vueltas en la boca, pronto se avista el río Nymaling corriendo tranquilo por el centro del valle. El campo se instala a su lado, próximo a una enorme morrena lateral del glaricar del Kang Yantze. El mejor resumen que puede hacerse de este rincón es, fluye la vida: cabras, dzos, vacas, burros enanos, marmotas... como en los documentales de la tele.
Por lo demás choco de frente contra un malestar que supero pensando en aquel: -no se abandone, que repito metalmente cuando vienen mal dadas. Además... estoy acatarrado y sacuden mi cabeza un montón de pensamientos negativos. Poco a poco hombre, mucha altura en sólo dos días para acabar durmiendo a 4800 m casi sin previo aviso no permite una recuperación que te haga sentir bien pronto.
Como todos los días la jornada empieza a las seis de la mañana con un té en la tienda. Creo que estoy un poco impaciente por enfrentarme al primer paso alto del trekking.
Ascendemos por el valle del río Sang Sumdo que nace en las alturas de tres fuentes distintas. Esta aridez extrema tiene algo de cautivadora, a cada paso me parece si entender demasiado, una enorme lección de geología.
La ascensión al paso se hace, después de abandonar el río, por una cara suave al principio y bastante empinada al final con interminables quiebros.
Kongmaru La +/- 5200 m. me pegó con toda su dureza. Justo arriba empiezo a notar sensaciones completamente olvidadas, estoy bastante desconcertado. Surrealista, parece que hay más gente conmigo; llegan los caballos que transportan nuestro equipo, nada... estoy desconcertado.
Decidimos descender a comer bajo el collado, hacia el valle de Nimaling con la inmejorable vista del Kang Yantze, pico de 6400 m. Frío, sueño, dolor de cabeza, aturdimiento, falta de apetito, catarro de nariz; casi todo el muestrario de síntomas del mal leve de montaña.
Superado el trámite de una comida que no pasará a la historia con un chapati que da vueltas en la boca, pronto se avista el río Nymaling corriendo tranquilo por el centro del valle. El campo se instala a su lado, próximo a una enorme morrena lateral del glaricar del Kang Yantze. El mejor resumen que puede hacerse de este rincón es, fluye la vida: cabras, dzos, vacas, burros enanos, marmotas... como en los documentales de la tele.
Por lo demás choco de frente contra un malestar que supero pensando en aquel: -no se abandone, que repito metalmente cuando vienen mal dadas. Además... estoy acatarrado y sacuden mi cabeza un montón de pensamientos negativos. Poco a poco hombre, mucha altura en sólo dos días para acabar durmiendo a 4800 m casi sin previo aviso no permite una recuperación que te haga sentir bien pronto.
miércoles, 9 de julio de 2014
SANG SUMDO-CHUKIRMO. LADAKH
La jornada empieza a las 6:30 h. Cuando sales de la tienda en un sitio como el campo de Sang Sumdo se recuerda porque queríamos volver una y otra vez a despertar en el monte, aquí mucho más.
La noche pasó lenta con continuas salidas de la tienda para eliminar la cantidad de líquido ingerido durante el día. Otras veces esta hidratación que puede parecer exagerada dio buenos resultados, esperemos que ahí también. La luna, la misma luna de la que tanto hablamos lo ilumina todo; es facinante salir a la noche y encontrarse con tremendo espectáculo.
Ascendiendo por el valle del río Sang Sumdo, paisaje árido entre montañas peladas de arenisca casi granate. Cada vez el valle va cerrándose más y ganando en interés; impresionantes los pináculos producidos por la erosión diferencial: un bloque pequeño o grande de conglomerado compacta y protege todo el material que tiene debajo y queda, una vez que se erosiona la tierra que lo rodea, un cilindro más o menos del mismo grosor de la piedra que lo corona. A la tarde pude entrar en uno de estos bosques e incluso fotografiar la génesis del fenómeno orogénico en un par de casos al lado del camino.
Invertimos algo menos de cuatro horas en llegar al campo 2, el resto de la jornada con mucha tranquilidad incluso con apetecible baño en el río que supongo será el último en muchos días. La situación a 4150 m para dormir sigue completando el proceso de aclimatación e invita a no moverse demasiado para empezar a ahorrar. No tengo ninguna molestia y desapareció la diarrea de Leh.
La noche pasó lenta con continuas salidas de la tienda para eliminar la cantidad de líquido ingerido durante el día. Otras veces esta hidratación que puede parecer exagerada dio buenos resultados, esperemos que ahí también. La luna, la misma luna de la que tanto hablamos lo ilumina todo; es facinante salir a la noche y encontrarse con tremendo espectáculo.
Ascendiendo por el valle del río Sang Sumdo, paisaje árido entre montañas peladas de arenisca casi granate. Cada vez el valle va cerrándose más y ganando en interés; impresionantes los pináculos producidos por la erosión diferencial: un bloque pequeño o grande de conglomerado compacta y protege todo el material que tiene debajo y queda, una vez que se erosiona la tierra que lo rodea, un cilindro más o menos del mismo grosor de la piedra que lo corona. A la tarde pude entrar en uno de estos bosques e incluso fotografiar la génesis del fenómeno orogénico en un par de casos al lado del camino.
Invertimos algo menos de cuatro horas en llegar al campo 2, el resto de la jornada con mucha tranquilidad incluso con apetecible baño en el río que supongo será el último en muchos días. La situación a 4150 m para dormir sigue completando el proceso de aclimatación e invita a no moverse demasiado para empezar a ahorrar. No tengo ninguna molestia y desapareció la diarrea de Leh.
martes, 8 de julio de 2014
LEH-HEMIS-SANG SUMDO. LADAKH
Empieza la acción.
Salimos de Leh temprano con la carretera atestada de gente que acude a otra jornada del Kalachakra. Remontamos el valle del río Indo para acercarnos al punto de inicio del comienzo del trekking y aproximación al campo base del Stok Kangri. De camino pasaremos la mañana en el Hemis Teseschu Festival, en el monasterio de Hemis... que resulta ser según el panel de la entrada, el más antiguo de los monasterios de Ladakh.
No defraduda, concentrado en algo más de dos horas asistimos a representaciones, rezos, etc; como siempre se había disfrutado en pequeñas dosis, aquí a lo grande y con todo lujo de detalles.
Una jornada más la tierra del cielo no defrada; me siento en paz, incluso puedo pensar en determinadas cosas sin que hagan sangre.
A media mañana continuamos río arriba para dirigirnos al primer campamento del recorrido en el lugar de Sang Sumdo; se llega a él por una carretera sin asfaltar que discurre por un valle angosto encerrado entre montañas sin vegetación. El valle que penetra hacia las montañas se aparta a la izquierda del valle del Indo.
Por la tarde, temprano, salimos para recorrer una arista sin mayores complicaciones que nos lleva has 4050 m, primer pico de altura de la aproximación. Todo fue bien y salvo un intranscendente dolor de pies por la inactividade, ninguna molestia.
A partir de ahora hay que acostumbrarse cuanto antes a un ritmo de vida y horarios distintos.
El equipo lo forman: nosotros tres, un cocinero, un guía, un ayundante y un "horseman" encargado de siete caballos que transportarán todo lo que necesitaremos en la expedición.
Una luna casi mediada será testigo de la primera noche en la montaña. Cabría decir muchas cosas, claro que cabría...
Salimos de Leh temprano con la carretera atestada de gente que acude a otra jornada del Kalachakra. Remontamos el valle del río Indo para acercarnos al punto de inicio del comienzo del trekking y aproximación al campo base del Stok Kangri. De camino pasaremos la mañana en el Hemis Teseschu Festival, en el monasterio de Hemis... que resulta ser según el panel de la entrada, el más antiguo de los monasterios de Ladakh.
No defraduda, concentrado en algo más de dos horas asistimos a representaciones, rezos, etc; como siempre se había disfrutado en pequeñas dosis, aquí a lo grande y con todo lujo de detalles.
Una jornada más la tierra del cielo no defrada; me siento en paz, incluso puedo pensar en determinadas cosas sin que hagan sangre.
A media mañana continuamos río arriba para dirigirnos al primer campamento del recorrido en el lugar de Sang Sumdo; se llega a él por una carretera sin asfaltar que discurre por un valle angosto encerrado entre montañas sin vegetación. El valle que penetra hacia las montañas se aparta a la izquierda del valle del Indo.
Por la tarde, temprano, salimos para recorrer una arista sin mayores complicaciones que nos lleva has 4050 m, primer pico de altura de la aproximación. Todo fue bien y salvo un intranscendente dolor de pies por la inactividade, ninguna molestia.
A partir de ahora hay que acostumbrarse cuanto antes a un ritmo de vida y horarios distintos.
El equipo lo forman: nosotros tres, un cocinero, un guía, un ayundante y un "horseman" encargado de siete caballos que transportarán todo lo que necesitaremos en la expedición.
Una luna casi mediada será testigo de la primera noche en la montaña. Cabría decir muchas cosas, claro que cabría...
domingo, 6 de julio de 2014
DALAI LAMA, KALACHAKRA 2014. LEH. LADAKH
Despierto de un sueño y me veo con una credencial colgada del cuello en un lugar bajo una enorme lona verde rodeado de muchos miles de personas que escuchan con atención el discurso del Dalai Lama. Nos dirigimos por un estrecho pasillo formado por dos larguísimas cuerdas hasta el lugar reservado para los extranjeros. Al llegar a la mitad de este pasillo delimitado por cansados rostros humanos me detengo a mirar hacia la derecha y lo veo a una distancia aproximada de 30 metros. A mi cabeza viene rápido la imagen del alpinista austríaco Heinrrich Harrer... es el hombre y está allí, Kundun.No entiendo lo que dice pero comprendo enseguida porque puede cautivarnos a todos con su expresión. Intento hacer una fotografía pero soy demasiado lento y estoy lo bastante alelado para darle tiempo a una voluntaria a llamarme la atención por estar parado allí en medio (con cara de tonto). Mientras camino lentamente concentro todas mis energías en tratar de reconocer la situación que estoy viviendo. Pasa media hora y decido que sí, que es verdad, que ese hombre que habla en tibetano es su Santidad el Dalai Lama, Kundun. Supongo que cuando regrese volveré a ver la película de Scorsese.
Después de sus explicaciones la gente se pone en pie y empieza a abandonar el enorme recinto. Arrastrado por una marea humana recorro en sentido inverso el pasillo que me llevó hasta donde estaba; el lugar reservado para los extranjeros. Cuando me pareció que todo había acabado estaba lejos de saber que el momentazo no había llegado... sentado en el típico trono como los vistos en cientos de monasterios de toda la órbita budista el Dalai inicia la salmodia que sumerge en una catarsis colectiva a todos los que estamos allí, a todos; los que entienden lo que dice el mantra y los que no. Difícil de explicar. Concede tranquilidad.
sábado, 5 de julio de 2014
LEH. LADAKH
![]() |
| Panorámica de Leh desde la cubierta del palacio |
Por lo demás empieza la aclimatación: pasamos de los 500 m de Delhi a los 3500 de Leh. Pequeños pasos, grandes sueños... algún día fue soñado algo así. Esperando altura nos empaparemos de la tranquilidad que inspira una vida que pasa despacio en busca del silencio que nos ayuda a escuchar nuestra propia respiración y la de los demás.
Leh es difícil de calificar, tal vez mezcla de Katmandú, Kashgar... no sé. Muy reconfortado de encontrarme recorriendo sus calles desordenadas comprobando que el mundo volvió a ser grande: budistas, hinduistas, musulmanes viviendo en el mismo espacio intentando no pisarse. Es bueno.
La mezquita y la llamada del muecín me recuerdan que no estoy tan lejos de Paquistán, otra vez.
Hasta 3600 m. sin salir del pueblo para no hacerse daño. Mucho líquido, cura de sueño y la vista clavada en los penachos que cierran el valle.
| Vista parcial de Leh, en el valle del Indo y con el Stok Kangri al fondo |
| Palacio y monasterio en Leh |
| Una de las calles principales del centro de Leh |
miércoles, 2 de julio de 2014
LADAKH, LA TIERRA DEL CIELO. STOK KANGRI
Ni lejos, ni cerca.
Tan lejos como quieras, tan cerca como lo imagines.
Ni grande, ni pequeño.
¿Es otro nevado por el que hay que pasar?
Hace un año imposible, ahora la cremallera del enorme petate rojo está cerrada. ¡Cómo es la cabeza! tiene tantos recobecos...
Si quieres, ven.
Hoy: Quiroga-Madrid.
¿Música? Claro que tiene música: aquí la tienes.
Tan lejos como quieras, tan cerca como lo imagines.
Ni grande, ni pequeño.
¿Es otro nevado por el que hay que pasar?
Hace un año imposible, ahora la cremallera del enorme petate rojo está cerrada. ¡Cómo es la cabeza! tiene tantos recobecos...
Si quieres, ven.
Hoy: Quiroga-Madrid.
¿Música? Claro que tiene música: aquí la tienes.
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