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miércoles, 14 de enero de 2015

GENTE DE LEH (LADAKH), DELHI Y AGRA. INDIA

Todo gran viaje tiene gente. Aquí os dejo algunos de los personajes que pude fotografiar durante el mes de julio de 2014; el destino era la región de Ladakh (Tierra de los pastos elevados) para escalar el Stok Kangri, de regreso, pudimos profundizar un poco en las ciudades de Delhi, infinita e incomprensible, y Agra.


En la parte baja del palacio de Leh, capital de Ladakh, se apretujan callejuelas que muestran cuál es la auténtica realidad de esta región del estado Indio de Jammu y Cachemira, muy cerca de Paquistán, Xinjiang y Tíbet. En una de estas calles encontré este establecimiento Gurunanak Dye Centre (Centro de teñido de Gurunanak).



Sistema tradicional de teñido en Leh, Ladakh. India.



Mujeres tibetanas en las callejuelas bajo el gran palacio de Leh, Ladakh.



Preparando la madera de abedul para la construcción de nuevas edificaciones. Las varas de abedul constituyen una de las principales materias primas en el sistema de construcción de la zona. Utilizándolas en mazos compactos sustituyen al hierro, por ejemplo en la elaboración de entreplantas, techos, etc. Bajo el gran palacio de Leh encontré varios lugares en los que preparan esta madera para su utilización en zonas cercanas.



Al salir del Kalachakra 2014 que tuvo lugar en Leh, todavía pensando si era verdad que habíamos podido asistir a las enseñanzas del Dalai Lama en un recinto atestado gente procedente de todos los rincones del mundo. Jugaba desde la ventanilla del coche con la cámara en la mano...



Jóvenes monjes en el monasterio de Hemis, Ladakh. Acabamos allí de camino al punto inicial de nuestra incursión en la montaña para presenciar el Hemis Tesechu Festival 2014.



Viejo monje preparado para asistir al Hemis Tesechu Festival 2014.



Monjes músicos durante la celebración de una parte de los rituales del Hemis Tesechu Festival 2014. Algo así, tan concentrado, con todos los elementos, nunca había podido contemplarlo en directo. Más de dos horas recreándonos en esta espectacular celebración del mundo budista.



Danza durante el Hemis Tesechu Festival 2014. Las figuras que decoran los alteres de los templos budistas cobraron vida durante un buen rato en los trajes de los bailarines. Es un espectáculo que, pese a la tranquilidad que suelen inspirar las celebraciones budistas, desprende una fuerza tremenda.



Detalle de uno de los participantes en las danzas del Hemis Tesechu Festival...oráculos, deidades, monjes...



Público en el Hemis Tesechu Festival.



Público en el Hemis Tesechu Festival.



Ya en la montaña, llegando al Ganda La (4.878 m), la vida en estas montañas tiene un ritmo distinto. Pese a que a veces falta el oxígeno y los pasos deben ser lentos, es mucho más vivible.



Los viajes están llenos de momentos distintos. De camino durante el largo regreso a casa aprovechamos cada minuto para seguir aprendiendo. Las segadoras el Fuerte Rojo de Delhi no posaron, simplemente estaban haciendo su trabajo. Es real, es distinto.



Segadora en el Fuerte Rojo de Delhi.



El mercado de la Mezquita de Delhi. Dijeron, no es aconsejable ir allí... pues dicho y hecho, después de visitar el Fuerte Rojo, arriesgamos la vida para cruzar una calle e hicimos un intento infructuoso para visitar la Mezquita. Una vez en la puerta tuvimos que volvernos por donde habíamos llegado. De todos modos el mercado que se instala en sus inmediaciones tiene el sabor característico de estos mercados y no deja nunca de acompañarte la sensación de que no es tu sitio... pero nada de eso es cierto, se puede comprar a buen precio e incluso comer...



Una construcción como el Taj Mahal te golpea desde el primer momento por lo que es, un sitio al que hay que ir. Su color, la armonía de sus formas, lo que significa... sí, son cosas importantes pero después de visitarlo un domingo por la mañana de un día del mes de julio, descubro que visitarlo rodeado de gente de allí también tiene su encanto. No sé y no puedo imaginarme como sería vagar por sus espacios sin nadie alrededor. En este caso, el paisanaje, como diría Juanjo, también nos dejó buenos momentos.



Mujer de visita en el Taj Mahal.



En el Taj Mahal, frente a la fachada principal. Agra. India.



Con las últimas fuerzas de un viaje que dio mucho de sí visitamos el Fuerte Rojo de Agra antes de emprender el regreso a Delhi. Otra vez espacios armoniosos... descabellados... y gente que le da vida.

sábado, 19 de julio de 2014

TAJ MAHAL. LA GRAN LÁGRIMA. AGRA. INDIA


Sí, el que mandó construir el emperador mogol Sha Jahan a mediados del siglo XVII.
Tenemos un día libre entero, al final de la expedición al Stok Kangri, en Delhi. Podemos aprovecharlo y desplazarnos hasta Agra para visitar el famoso monumento; vale, es lo suyo.
Algo así apetece desde que se piensa, ya en el año 2009 se barajara esta posibilidad que quedó en nada por que el tiempo iba demasiado justo y son unas 5 h de viaje por carretera, en la India. Me alegra poder hacerlo pero... será un monumento más lleno de gente y que no aportará nada nuevo. En mi interior siento que será sólo eso, lo prejuzgo sobrevalorado; además estoy seguro, no tengo ninguna duda.
¿Y qué? Pues todos estos prejuicios me dieron de golpe en la cara cuando lo tuve delante.
Cuando me planté delante del Taj Mahal y durante las tres horas que puede llevar una visita normal, un domingo del mes de julio, durante las horas centrales de la mañana... no consigo desprenderme de la sensación de que los sentidos no son suficientes para absorber todo lo que se ofrece: el conjunto, el monumento, la gente, la luz, el río Yamuna, el olor... durante muchos minutos no supe que decir ni que pensar, me limité a estar allí y a intentar hacer malas fotos que nunca, en este caso más que nunca, serán capaces de capturar lo que siente uno ante algo así. Con diferencia es el espacio más armónico y que transmite más paz de los que llevo visto hasta ahora... y suelo fijarme en los espacios más que en otros aspectos...
La impresión se convirtió en curiosidad y ya de regreso busqué información, encontré algo que me llamó mucho la atención en la prestigiosa Lonely Planet Magazine, que resume perfectamente lo que provocó esta visita en mi interior:
"Ríos de tinta se han publicado sobre la magia del Taj Mahal, pero quizás uno de los comentarios más acertados lo formuló el perseguido escritor indio Salman Rushdie, quien durante años se negó a conocer el monumento. Después de su primera visita al mismo, dijo: -El edificio hizo caer mi escepticismo en pedazos. Mostrándose en persona, insistiendo con la fuerza de su autoridad sencillamente canceló al instante millones de imitaciones y llenó con su esplendor, de una vez por todas, el lugar que en mi mente ocupaban las reproducciones. Y ésta es, en definitiva, la razón por la que el Taj Mahal tiene que ser visto; para recordarnos que el mundo es real, que el sonido es más verdadero que el eco, que el original es más potente que su imagen reflejada en el espejo. La belleza de las cosas bellas es aún capaz, en esta época saturada de imágenes, de superar a las imitaciones. Y el Taj Mahal es, mucho más allá del poder de las palabras para describirlo, una cosa adorable, quizá la más adorable de todas las cosas".


Vista del Taj Mahal desde el Fuerte Rojo de Agra, con el río Yamuna al norte