martes, 8 de abril de 2014

PICO MUXIVEN DESDE LAS BRAÑAS DE SOSAS DE LACIANA.

No quería bajar. Vagué casi toda la tarde por la arista y las palas de nieve hasta volver a adentrarme de nuevo en el bosque de abedules antiguos.
Un bosque, una arista, un bosque...
Incluso alguien tendente a la melancolía, la lluvia y el frío, necesita purificarse de vez en cuando con los rayos del sol. La piel de la cara chilló: -no, otra vez no... otro sol.
En zig-zag para que dure más subo despacio anhelando nada. Sorprendido de poder caminar durante algo más de una hora por un bosque de abedules dormidos por el invierno, sepultados por la nieve que se resiste a irse. "Orgy-porgy", ¡siiii! es una orgía de sensaciones: la nieve, el sol, el silencio, las huellas de oso, las afiladas crestas y picos con y sin nombre. No fui capaz de mirar atrás... llevo las mismas raquetas y la misma mochila, incluso... si me detengo y cierro los ojos puedo ver árbol de los "saxibesos" del bosque húmedo donde dejé al duende. Presiento que cruzaré de nuevo los Urales y tendré que llevarlo conmigo para que escuche el ruido de los aludes en un valle distinto al suyo.
¿Sonreí? No me recuerdo sonriendo,  pero sí en paz...

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Río Oracheiro en las brañas de Sosas de Laciana

Corro al lado del arroyo Glacheiru

Bosque de abedules en el valle Glacheiru






Huellas de oso cerca del collado de la Majada la Regada

Valle Glacheiru: Cornón, Pico Asta...

Peña Orniz desde la arista del altu las Rabezas. Siempre se impone en la lejanía.
¿Me llevarás allí? Claro, cuando quieras.

En una de las construcciones de piedra en el altu las Rabezas

Valle del Bildeo desde el collado la Bobia

El pico Cornón, Asta, Aspía, Penouta, Rabezas...desde la arista de la Bobia
Panorámica hacia el norte desde la arista norte del Muxivén

Arista entre los dos picos del Muxivén

Cumbre del Muxivén hacia el sur: Laciana y Babia infinitas

Panorámica desde la cumbre principal del pico Muxivén hacia el sur

Arista del Muxivén

En la lejanía arista alpina del Cuetu de Arbás en Leitariegos

Macizo del Cornón de Peña Rubia

Sierra Delgada y pico de Sierra Delgada


Valle del Vildeo

Corro en el valle del Vildeo




Valle del Oracheiro bajo las brañas de Sosas de Laciana


martes, 1 de abril de 2014

PICO CORNÓN DESDE LUMAJO. LACIANA.

Un latigazo.
El pico blanco que nos acompañaba siempre a lo lejos en nuestros paseos por Laciana, Somiedo y Babia sonrió como lo hacen las grandes montañas.
Desde Lumajo, en un suspiro, con un cielo incierto.
Después descubrimos que sus cañadas bajas son paso de osos y los bosques de alguna de sus vaguadas más profundas habitación del viejo urogallo.
No supe que decir: deslizar las tablas en un gesto automático repetido millones de veces, aprender a caminar en silencio sin buscar la enorme sonrisa verde, preguntarme hasta dónde hubiera sido posible llegar, disfrutar del susurro implacable del viento, sentir el crujido del hielo bajo las puntas de los crampones en un mar blanco sin olas... pensar, respirar, oler, saborear... silencio.
Tengo que poner de nuevo las palabras del sabio afgano Jalaluddin Rumi: "Más allá de cualquier idea de buenas o malas intenciones se extiende un campo. Nos encontraremos allí..."


































jueves, 6 de marzo de 2014

EL VALOR DE LA VIDA Y EL LÍMITE

Oigo inquieto la entrevista al mediático Simone Moro en el programa deportivo de Onda Cero "Al primer toque" a propósito del asedio al Nanga Parbat en invierno (sólo se resisten Nanga y K2). Aunque en este programa últimamente suelen prestarle atención a las andanzas de determinados alpinistas, no suele ser frecuente que en programas en los que lo normal es hablar de fútbol, se despacharan con una entrevista a Simone Moro realizada por Darío Rodríguez que rompió la monotonía de un día sin más. Tópicos y más tópicos hasta que preguntado por el grupo de polacos que todavía resistiría allí para agotar el invierno Moro soltó su perla: "Tomas Mackiewicz tiene un valor del límite diferente. No tiene trabajo. No tiene casa. No tiene nada...no tiene miedo...". Fantástico, tiene vida.

lunes, 17 de febrero de 2014

LA NIEVE QUE TENÍA QUE VOLVER.

En el país de la nieve.
Todo demasiado deprisa; casi sin sentirlo. Carreteras conocidas que provocan un escalofrío distinto.
El duende en su bosque de aludes imprevisibles estará velando por los locos que se adentran en los dominios del frío. Igual fue un sueño y todavía no soy capaz de asumirlo.
En ocasiones una luz tan parecida a la de Astún, en donde reímos sin miedo a reírnos, me deja sin respiración; no quiero porque no debo, no debo porque no es justo, no es justo porque no hay culpa...sólo una sonrisa velada por un resplandor cegador.
"Nunca creas nada de lo que te diga una mujer cuando estás junto a su teta". Juego de tronos. Canción de hielo y fuego.


sábado, 15 de febrero de 2014

15:00

El tiempo pasa deprisa. No se puede volver atrás...lo haría a pesar del tsunami que desencadenaron unas pequeñas manos blancas cerrando un sobre. ¡Qué gesto más insulso! ¡Qué gesto más difícil! Ahora, si rebota algo, es un ¿por qué? Todavía no lo entendí, me quedé sin respuestas. Tal vez tenga que esperar a que el reloj amarillo marque las 15:00 y un soplo del sur traiga una respuesta.
Ayer en el país de la nieve no me quedó más remedio que recordar aquellos dos pasos y medio para iniciar un camino que no supe descifrar; ¿otro regalo de la vida?... Así lo guardo.
En un buen campo de sueños los pasos volvieron crudos y las preguntas resonaron fuerte.
Ojalá sientas que son las 15:00 h.

sábado, 8 de febrero de 2014

EL EFECTO MARIPOSA +8000

Sumé para distraer la mente durante el esfuerzo: diez días y 8000 metros de desnivel positivo acumulado. En qué unidades medimos: tiempo, desnivel, kilómetros, sensaciones... Algunos expertos dicen que el tiempo es lo fundamental, otros que el desnivel, sin embargo, lo más equilibrado sería calcular una media de todo.
No es la primera vez, diría que fueron muchas veces y en mucho menos tiempo, entonces qué... Ayer cuando acababa con esta suma en la cabeza pensé en el efecto mariposa; el simple o complejo gesto de meter un sobre acolchado sin abrir dentro de otro blanco más grande y precintarlo todo con cinta de embalar... Uf, veo unas pequeñas manos blancas, sin dudas, decididas, ejecutando movimientos precisos, sin dolor; después, dirección sin remitente... ¿Cómo se hace algo así? En el sur acción simple o compleja, en cualquier caso algo insignificante que se convirtió en un tremendo temporal de barro, nieve, kilómetros, desniveles, minutos, sudor, frío... en el norte. Lo curioso es que, una vez más, no sabía que fuera posible de nuevo: cuádriceps calientes meciéndose al compás de zancadas cortas y suaves: sólo unos segundos, lo suficiente. Muchas gracias.
No hay fotos. No hay versos o... si los hay, no los encuentro.